La palabra del machi Cristóbal Tremigual Lemui: el lawen es una medicina viva

Por Kaia Santisteban

Para hacer esta nueva nota acerca del lawen (medicina mapuche) conversamos con el machi Cristóbal Tremigual Lemui de Gulumapu (actualmente república de Chile), quien nos comparte un gülam o consejo acerca de cómo escribir sobre los conocimientos mapuche en torno a “curarse” para que estos sean mejor comprendidos. Cristóbal subraya que las prácticas de curar tienen su propia historicidad relacionada con la continuidad de la transmisión de los saberes heredados de los antepasados en la privacidad de ciertas familias, las prohibiciones de antaño de ejercer ciertos roles por parte de las agencias colonizadoras estatales y religiosas, los años en que “curar” aplicando saberes mapuche estuvo entre las prácticas clandestinas, un presente en el que cada vez son más quienes se están preocupando por restaurar la medicina mapuche en los territorios. Veremos entonces a continuación, en algunos fragmentos de relatos, los asuntos que el machi fue hilando a través del lawen:

Bueno, mari mari pial pu che, pu peñi, pu lamgen, allkütulelu tüfachi zugu. Inche ñi üy Cristobal Tremigual Lemui pigen, Machigen. Tüfa ta mülen eh tüfa willi mapu mu, tüfa ta mülen mapu. Eh…kulliko ta pigey ñi mapu, chew tañi mülen…fachiantü ta zuguan, pichike enatuan ñi zugu mu, mageltuenew, feymu may, zuguan tati. Mi nombre es Cristóbal Tremigual Lemui machi de Gulumapu, füta willi mapu, Cullinco específicamente el territorio. Hoy día se me pidió a través del mapuche kimün, del conocimiento mapuche, explicar algunos asuntos y expresar también mis opiniones (…)

1.La fuerza de lo milenario

La persecución violenta de los Estados-Nacionales y la imposición de las iglesias a fines del siglo XIX, así como las prácticas subsiguientes de despojo –tanto de territorio como de conocimientos–, fueron las principales causas de que muchas de las prácticas mapuche permanecieran “ocultas”. Pero, en palabras del machi, aquello que se creía perdido u olvidado permaneció, de formas más o menos clandestinas o de maneras fragmentadas, a través de los años. Este es el caso de la medicina mapuche que “nunca dejó de existir”:

Creo que es necesario hoy día un reconocimiento formal de parte de los estados, de la sociedad no mapuche, porque la medicina mapuche ha existido siempre, milenariamente, desde antes de la llegada de los españoles y desde antes de la formación del estado argentino y del estado chileno. Los mapuche hemos existido en este territorio y así también ha existido nuestra medicina y nuestro idioma. Si bien es cierto que en un tiempo hemos sido perseguidos, principalmente los machi, los lawuentuchefe y las personas que ejercemos la medicina mapuche, tanto por la iglesia católica, tanto por el sistema de los estados argentino y chileno; siempre la medicina se ha practicado, no ha dejado de existir. Es un sistema medicinal que está vivo y hoy día incluso más fuerte. Estamos recuperando digamos lo que se había perdido o lo que por mucho tiempo permaneció oculto, pero no por eso dejó de existir…

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020)

Los tiempos en que se prohibió el ejercicio de ciertos roles y se persiguió a las personas que se clasificaban –desde otro tipo de conocimiento o saberes populares– como “curanderxs” o “brujxs”, hoy son recordados como una historia común de Pueblo, de la que provienen los sentidos compartidos de fuerza y resistencia. Si se recuerdan esos años tristes es para revertirlos y para dar sentido a las luchas presentes que buscan no solo frenar sino también restaurar esos despojos. El machi Cristóbal se detiene en este punto, y agrega que la continuidad de las prácticas relacionadas con el lawen en tiempos de adversos se explica por la propia fuerza que tiene la medicina mapuche:

(…) No solamente los machi, sino también lawentuchefe, püñeñelchefe, las parteras que le dicen así del campo, siempre existieron porque eran una necesidad que se mantuvo. Si existen personas así que saben y que tienen mucho más conocimientos que los que se tiene en los hospitales es porque los conocimientos de los lawentuchefe o de las püñeñelchefe, por ejemplo, son conocimientos milenarios, son conocimientos de las experiencias y desde la espiritualidad. También están los gütamchefe que son los componedores de huesos que decimos, que también siempre han existido y aún existen. Entonces los estados hoy día no pueden hacer como que no existe, porque esto sí existe y ha existido desde hace muchísimos años…

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020)

A pesar de las persecuciones históricas por ejercer otros tipos de tratamientos y de la falta de reconocimientos legales, la medicina mapuche es “un sistema de medicina vivo”. Un sistema preexistente a la conformación de los Estados-Nación, a las fronteras estatales y también a la medicina hegemónica.

Por lo tanto, cada vez que alguien emprende un viaje, ya sea para curar o para curarse con lawen, actualiza esos marcos más amplios y mucho más antiguos de interpretación del mundo. Para ese o esa viajera el territorio ancestral es uno y se llama wallmapu.

2. Los viajes del lawen

Cruzar la cordillera y las fronteras estatales para iniciar o continuar un tratamiento de curación con pu machi es un eslabón en la cadena histórica de relaciones antiguas. Tener que cruzar presentando un documento, instaurado en una historia más reciente, recuerda que las familias y comunidades quedaron divididas y distribuidas de un lado y del otro. Es en este sentido que el machi sostiene una medicina intercordillerana, una que se opone a los mapas oficiales del Estado-Nación, y a las fronteras impuestas sobre el wallmapu como si fuera un puente que conectan regiones. El hecho de cruzar con lawen una y otra vez actualiza un sentido compartido de pertenencia entre los mapuche de Gulumapu y de Puelmapu. Demandar que el lawen pueda seguir transitando libremente, sin que sus viajes sean interrumpidos o limitados en las fronteras estatales, es asumir una enunciación colectiva como Pueblo:

Para los temas legales principalmente hoy día se necesita que haya algo más formal con respecto a eso, pero la medicina se va a seguir practicando igual, de igual manera la gente va a seguir accediendo a nuestra medicina. El problema muchas veces es en las fronteras, tanto de aquí para allá, para llevar lawen o para la gente, los pacientes que tienen que venir a atenderse con machi de este lado, entre provincias también tanto en Chile como en Argentina, muchas veces también hay problemas. Sobre todo por esta situación de la pandemia. Uno entiende igual esta situación, pero nuestra medicina también es algo vital para la gente, para la gente que lo requiere, que lo necesita. Nos encontramos que muchas veces el reconocimiento es simbólico pero que en la realidad después no sirve, entonces se necesita de eso, de los más formal, de algunas leyes. Pero como dije, independientemente de si el gobierno o el estado la reconoce o no, nuestra medicina se ha practicado y se va a seguir practicando.

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020)

Los “reconocimientos” con los que el Estado intenta resolver profundos “problemas sociales” suelen ser soluciones meramente burocráticas y transitorias. Para que estos reconocimientos no sean solamente “simbólicos” como dice el machi, es necesario que los gobiernos dejen de excluir otros tipos de conocimientos –no occidentales- y otras formas de entender el mundo de los espacios de conversación en los que se toman decisiones. Las demandas del Pueblo Mapuche solo señalan alguna de las aristas de la deuda histórica que los Estados–Nación contrajeron hace unos ciento cuarenta años atrás –o un poco antes en el caso de Chile (Gemas, 2020). De este lado de la cordillera, el contexto de pandemia por el Covid-19 dejó entrever situaciones históricas de desigualdad, cuyos cuestionamientos y reclamos no estaban siendo escuchados por quienes gobiernan, administran y regulan las condiciones de vida de la “nación argentina”.

Como subraya el machi, los procesos de atendimiento de la salud-enfermedad con lawen requieren de movilidades diferentes por el territorio: aquellas en las que las personas especializadas en servicios terapéuticos –machi, lawuentuchefe, püñeñelchefe, gütamchefe– viajan hacia las ruka de sus pacientes o aquellas otras en las que los pacientes viajan a los espacios de medicina mapuche. En definitiva, viajar o moverse por los territorios de wallmapu es una de las condiciones prácticas para poder ser atendido o atender con lawen:

(…) hay tratamientos que la gente se tiene que venir a ver al rewe del machi, al espacio del machi o de la machi y luego después, dependiendo de esos tratamientos, tienen que realizarse en la casa de los pacientes, junto con la familia, y ahí el machi tiene que salir de su espacio, de su rewe, pero no es en todos los casos. Solamente en los casos que lo requieren y que lo necesitan. Entonces ahí el machi tiene que ir a la casa del paciente y de su familia, independientemente del lugar en el que ellos vivan, muchas veces es lejos, para hacer los tratamientos que corresponden. Bueno también en mi caso y en el caso de otros lawengelu también son requeridos en otros territorios. En el caso mío estaba viajando hacia Puelmapu hace varios años atrás, estaba viajando con regularidad cada dos meses para también atender pacientes por un espacio que fue levantado por la comunidad y también por los pacientes. La gente que necesitaba de la medicina fue levantando en Bariloche en el Lof Millalonco Ranquehue. Anteriormente estaba atendiendo en la comunidad Colhuan Nahuel. Y bueno he estado viajando hacia allá porque gente de las comunidades pu peñi, pu lamgen, mapuche y no mapuche estaba requiriendo la medicina y por eso estaba viajado hacia allá. Lo cual hoy día por la pandemia y toda la situación no hemos podido, no he podido viajar yo y también tengo entendido que otros machi que viajaban tampoco han podido viajar.

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

En los últimos años, estos viajes intercordilleranos se fueron haciendo más frecuentes. Pero esta fluidez en los intercambios y circuitos terapéuticos sufrieron algunos cambios en las vidas cotidianas de las personas mapuche debido al cierre de frontera en los últimos diez meses de la pandemia. En este sentido, las o los machi viajerxs han intentado sostener los tratamientos a la distancia con otras dinámicas de relacionalidad, gracias a una cartografía del territorio mapuche en la cual los vínculos regionales con distintas familias y comunidades de Puelmapu ya estaban fortalecidos.

Otra de las características propias de la medicina mapuche es la del pewtun (ver o volver a verse), una práctica requerida para que el o la machi puedan diagnosticar los tratamientos, preparar el lawen y las ceremonias correspondientes para cada paciente. Asimismo, para que un tratamiento funcione, este tipo de kimün (conocimiento)debe ser complementado por la “confianza” en la medicina mapuche:

Bueno, en los tratamientos lo primero es el pewtun, que es como el diagnóstico en palabras wigka. Luego de ahí se ve el tratamiento que la persona va a necesitar que principalmente son tomas de lawen, que es el remedio que se prepara con hierbas, que eso no solamente es una vez, sino que eso puede durar de 4 a 6 meses, un año, de estar tomando lawen. Algunos cada 15 días o mensualmente tienen que venir a retirar la medicina y venir a hacerse controles para ver cómo va resultando, cómo va el tratamiento. Luego, dependiendo de las personas, se necesita otro tipo, o complementariamente necesitan ceremonias que puede ser en la casa del machi o en el lugar de residencia de la persona. Eso es relativo según el tipo de kutxan, de enfermedad que se diagnostique (…)

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

Ahora también la medicina mapuche requiere –como es una medicina mapuche no solamente de las enfermedades físicas– ser complementada con la parte espiritual, entonces necesita una feyentun, una fé digamos para que la persona pueda sanarse, una confianza en la persona que lo está atendiendo, en la machi o el machi o el lawuentuchefe quien lo atiende. La confianza en esa persona, en su conocimiento que le fue entregado por los pu newen o por las fuerzas y también la confianza y el respeto en el lawen.

Cuando se prepara un lawen para un o una paciente, no solamente se utilizan las plantas medicinales o distintos elementos del entorno, sino también los conocimientos más amplios sobre las fuerzas (newen) del entorno, a través de la vinculación con pu lonko (ancestros) y pu gen (seres del mundo espiritual) que están en los territorios. Cada elemento de la mapu (tierra) tiene un gen, fuerza o espíritu, “dueño de la naturaleza”. Los gen también se aseguran de mantener una relación de respeto y de cuidado con los che, las personas. Es por esta concepción que el conocimiento mapuche se basa en la existencia de ciertas pautas de convivencia con el entorno, como por ejemplo, “pedir permiso” o hacer nguillatun (ceremonia mapuche) para que las plantas, raíces, hojas, tallos u otros elementos que componen un lawen tenga la fuerza necesaria para curar. Desde este ángulo, adquiere relevancia el tema de respetar las normas de la naturaleza para poder estar sanos y en equilibrio:

El lawen son las distintas plantas, fillkelawen, son las distintas plantas, raíces, hojas que se usan para preparar la medicina. Entonces si las personas no creen en eso, no respeta la naturaleza tampoco va a tener mucha posibilidad de sanarse. Es un complemento también que nos hace tener conciencia de lo que nos ayuda a nosotros como personas, si nosotros no respetamos la tierra, no respetamos la naturaleza, no respetamos el ad mapu, o las reglas fundamentales que son de la misma naturaleza, difícilmente vamos a poder sanarnos. Porque en esto tiene mucho que ver las fuerzas que hay en la naturaleza, porque los machi o los lawuentuchefe para realizar su medicina hacen oración hacia los gen mapu, gen ko, entonces ellos son los que dan las fuerzas también para que esas plantas produzcan un efecto positivo en las personas, entonces es un complemento…

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

Por último, los tratamientos con lawen son parte de una “medicina abierta” para atender pacientes mapuche y no mapuche. Esto depende de cada machi y de las relaciones de respeto que se generen ante la posibilidad de afrontar un malestar o una enfermedad con medicina mapuche:

Con respecto a la importancia que tiene la medicina mapuche, bueno, para el mapuche y para el no mapuche también, porque hoy en día la sociedad que estamos viviendo no solamente los mapuche están accediendo a la medicina mapuche, sino también gente que no pertenece al pueblo mapuche. Muchos machi, lawuentuchefe, también estamos dispuestos a entregar medicina para la gente que lo necesite y lo quiera y lo crea también (…) Con respecto a mi situación de trabajo como machi efectivamente acá en mi mapu, en mi lugar, llega gente de distintos lados, mapuche y no mapuche. Ese es el ordenamiento que yo tengo… No así todos los machi en su orden espiritual reciben pacientes de distinta índole… porque también hay muchas veces desconfianza de la gente no mapuche, porque no respeta tampoco la espiritualidad nuestra, solamente quiere resultados, pero no respetando lo que somos nosotros como mapuche, lo que significa la medicina y la espiritualidad. Pero en mi caso llega gente mapuche y no mapuche de distintos lugares del territorio…

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

3.El rol de pu machi: Un rangiñelwe entre los seres espirituales y los che

Como vimos, las curaciones con lawen están estrechamente vinculadas con el territorio, con la naturaleza, con la lengua mapuche, así como también con los recuerdos, con las memorias y con los saberes ancestrales trasmitidos por personas con roles “espirituales”. Al preguntarle a Cristóbal acerca del rol político y espiritual de un machi, él explicó lo siguiente:

(…) Con respecto a qué es un machi o una machi, que machi puede ser hombre o mujer, es bien amplio el tema, pero vamos a tratar de resumir un poco. Machi ñi ta che es el que recibe un llamado espiritual, esto es a través del conocimiento, a través de la creencia también espiritual propia del pueblo mapuche, ancestral. El pueblo mapuche cree que la persona, el ser humano, no se manda solo aquí en esta tierra, que hay fuerzas espirituales superiores a nosotros que mandan la vida, que mandan la tierra, que regulan todo lo que existe… así también a los seres humanos, y dentro de eso, los seres humanos, los che, algunos tienen que cumplir ciertos roles en la tierra. Y es así como los machi o las machi tienen un llamado espiritual, por decirlo de alguna manera en castellano. Son elegidos para realizar un trabajo en la tierra, y su trabajo consiste en mantener, en recuperar el equilibrio … Y ese equilibrio tiene que ver no sólo con los seres humanos sino también con lo que existe, con la naturaleza tiene una relación muy fuerte, con la mapu, con la tierra, con el itxofill mogen, con la diversidad de vidas que existe en ello. Los diferentes elementos de la naturaleza son parte del machi, y el machi es parte de ellos, o la machi. Entonces también es un intermediario o un rangiñelwe como se dice en mapuche. Un rangiñelwe entre los seres espirituales y las personas porque, a través de ellos, a través del machi o la machi, hablan esas fuerzas espirituales…

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

La agencia de pu machi –encarnada en discursos, prácticas, ceremonias y consejos- interviene directamente en los procesos de restaurar y equilibrar aquellos mundos que han quedado “desorientados”. En estas reflexiones, el rol de las y los machi es uno de los principales medios para “ordenar” y “equilibrar” las relacionalidades entre las diferentes existencias que componen el mundo mapuche. Para esto es necesario resguardar o recuperar territorios, volver a ensamblar los vínculos con la naturaleza, con la mapu, con las fuerzas que existen allí y “volver a levantar ceremonias”. En este último punto es también fundamental el rol de pu machi:

También tiene un carácter ceremonial pu machi. No en todos los lugares, pero en muchas partes tiene que oficiar la ceremonia… Una de las más importantes ceremonias colectivas mapuche son el gellipun, el kamarikun. También pu machi en ese momento asume el liderar la ceremonia, dependiendo el territorio (…)

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

El machi introdujo otro punto: el “arte de la conversación” (Ramos, 2017). La conversación siempre ha sido una práctica muy valorada entre las comunidades mapuche, porque es la manera de juntarse, de recibir ciertos conocimientos, orientaciones y consejos acerca de cómo continuar los procesos de restauración del Pueblo Mapuche. En este sentido, Cristóbal señala la importancia del zugun y del gülam para trasmitir algún tipo de información o de consejo para la vida:

También socialmente es importante la palabra de un machi o una machi cuando hay decisiones que se tienen que tomar colectivas de una comunidad, de un territorio. Es muy importante también el zugun, la palabra, el gülam, el consejo de un machi o de una machi (…) Poder entregar una buena orientación a su pueblo, o a la gente que lo requiera de cómo llevar mejor el mogen, la vida y de cómo deben enfrentarse ciertas situaciones. Entonces es un conjunto de trabajos que tiene un machi, no solamente se remite a lo medicinal, a calmar dolores de las personas, sino que también a equilibrar la salud física, espiritual, psicológica, social que se puede entender desde ese punto de vista. Digamos, hay conceptos que son más wigka digamos, que no son propios del mapuche, porque en el mapuche también tiene sus nombres esto.

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

Reflexiones finales: El desequilibrio o el dolor del espíritu

En este artículo nos propusimos mostrar cómo el machi Cristóbal fue hilando los asuntos mapuche relacionados con los procesos de salud-enfermedad, para repensar el lawen como una herramienta política y afectiva que propicia la revalorización y el reconocimiento de recuerdos acerca del “curar”, constitutivos de las memorias y subjetividades del Pueblo Mapuche.

El traer al presente aquellos consejos de las y los antepasados/as o de conocimientos antiguos sobre cómo utilizar ciertas plantas medicinales, cómo atender los momentos de parir o de morir, cómo curar un determinado malestar físico u emocional, implica una puesta en valor de la cosmovisión mapuche y de sus procesos de restauración de lo colectivo. Para comprender la complejidad de estos procesos, es que el machi fue inscribiendo la importancia de entender la salud y la enfermedad en otros marcos o puntos de vista:

(…) En la parte de lo que es medicina también, pu lawen elun pu machi, machi también tienen un trabajo medicinal que tiene que ver con ver la salud de la persona. Pero la salud desde el punto de vista mapuche no solamente se entiende como salud física, o enfermedad, no es solamente dolor físico. Sino que también tiene que ver muchas veces con un desequilibrio, que puede ser espiritual, dentro de lo social, dentro de lo territorial. Entonces todo eso implica la salud del che, que puede producir un kutxan, el desequilibrio que existe en la mapu … Todo eso también tiene que asumir un machi o una machi para poder equilibrar, y poder así dar salud o küme mogen o küme felen a la persona, a la familia, o al lugar que lo necesite. Entonces ese es un rol importante del machi o de la machi.

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

Y también como es un intermediario entre las fuerzas espirituales y las personas, a través de él o ella viene el gülam o el consejo, para ver cómo las personas puedan vivir mejor, de mejor forma, con mayor equilibrio con la tierra, con los seres espirituales, con todo lo que existe… Si las personas, o la comunidad o los territorios están errando en algunas cosas, están produciendo desequilibrio o yafkan también, o como se entiende kulpan. Están haciendo algo que afecta demasiado el itxofill mogen, a la diversidad. Todo eso le puede traer una enfermedad o un malestar colectivo y eso tiene que asumir el machi o la machi cuando lo requieren, generar a través de la espiritualidad, de los gellipun, de los gillanmawün, püchipun, machitun, ulutun, dependiendo también del tipo de enfermedad o de desequilibrio que exista. Todo eso existe dentro del sistema de salud mapuche (…)

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

La idea de sanar desde la medicina mapuche no es meramente “sanar la salud física o el dolor físico”, sino que implica –como explicó el machi—una sanación de los procesos de despojo, de evangelización, de desequilibrio y de desorientación vividos por las personas, familias y comunidades del Pueblo Mapuche en cada uno de sus territorios.

A su vez, esta manera de comprender la enfermedad y la salud se entrelaza con un proyecto de vida más amplio basado en el küme felen o el buen vivir. En este marco, el küme felen es una vida en equilibrio, material y espiritual, donde lo colectivo es el principio de una vida en armonía; un colectivo que no solo incluye a los humanos sino también a todas las existencias del territorio:

(…) La medicina mapuche incluye dentro del kimün, del conocimiento y de la sabiduría, no solamente como dije anteriormente la enfermedad física. El dolor físico no es solamente la enfermedad, sino también el desequilibrio o el dolor del espíritu o del alma de las personas.

Entonces, también esto complementa medicinas que son para el cuerpo, para dolores físicos de distintas índoles, pero también ve la parte anímica, espiritual de la persona. Cosa que no está en la medicina más tradicional digamos, wigka, no está esa visión. Solamente se ve a la persona como un sistema, pero muchas veces carente de sentimientos y carentes de espíritu. Eso para el pueblo mapuche no se puede separar, lo físico de lo espiritual, entonces, eso es la importancia porque hoy en día mucha gente, mapuche y no mapuche está accediendo a la medicina mapuche, porque en la medicina tradicional, alopática, no está encontrando una solución a sus problemas. Eso es una señal de que es necesario que la medicina mapuche se pueda seguir desarrollando, se pueda seguir teniendo acceso a la gente que lo requiera (…)

(c.t, Cristóbal Tremigual Lemui, 2020).

En definitiva, el lawen sirve tanto para curar a una persona enferma como para fortalecer y reconstruir la idea Pueblo. Si el lawen genera todo esto esporque es una medicina viva que liga a las personas mapuche a sus territorios, a la relación con la mapu, a recordar saberes ancestrales y a volver a entablar relacionalidades con las fuerzas de los lugares y entornos. El acercamiento a las plantas medicinales y a saberes ancestrales posibilita una “señal para que la medicina mapuche se siga desarrollando”.

Lejos de caer en una “homogenización” del conocimiento mapuche, entiendo, a través de las reflexiones del machi,que estas experiencias son muy heterogéneas porque involucran diferentes procesos de subjetivación que se desarrollan en cada lugar del wallmapu. Esta complejidad es la que nos transmite Cristóbal cuando nos explica que la medicina mapuche es sensible a las disímiles interacciones y acuerdos que la gente (pu che) fue entablando con su territorio o a las diversas maneras de heredar los conocimientos. Por ejemplo, en cada sitio se reconocen plantas diferentes que se usaban antiguamente como lawen. Esta amplitud de experiencias no implica que algunas estén “erradas”, porque todas ellas se fueron produciendo de acuerdo a cómo los existentes del territorio se fueron dando a conocer en un determinado lugar y a las maneras en que fueron expresando las normativas para la convivencia. Por ello, el lawen impulsa diversos proyectos colectivos de recuperación de saberes.   

Desde este ángulo, cuando el machi dice “hay preocupación por todos lados por diferentes cosas” manifiesta su inquietud acerca de cómo el contexto de pandemia es también atravesado por múltiples conflictos que se viven de maneras diferentes en cada territorio y lof del wallmapu. Entre estas situaciones, se encuentran, por ejemplo, las luchas contra la megaminería, la lucha del machi Celestino Córdova, las campañas por el libre tránsito por las fronteras o las recuperaciones territoriales. La pregunta es, entonces, de qué maneras abordar estos contextos desde “mejores diagnósticos”, desde lecturas basadas en “escuchas atentas” y desde una profunda comprensión de las demandas y los reclamos indígenas.  Para esto, los tratamientos con lawen y el conocimiento mapuche que nos comparte el machi en esta nota, son también herramientas conceptuales que permiten explicar las complejidades de lo que muchas veces se identifica como “problema”.  

Publicado por

Kaia Santisteban

Licenciada en Ciencias Antropológicas por la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) – Becaria doctoral por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (IIDYPCA). Adscripta de Antropología del Control Social en la Universidad Nacional de Río Negro.