Crónica día a día del desalojo de la Lof Lafken Winkul Mapu

Jueves 23 de noviembre

El pasado jueves 23 de noviembre se produjo un violento desalojo a cargo de más de 300 efectivos de las fuerzas federales a la Lof Lafken Winkul Mapu quienes se encuentran hace varios meses realizando un proceso de recuperación territorial en la zona del Lago Mascardi.

Hace varias semanas, distintos integrantes de comunidades mapuche comenzaron a advertir sobre el hostigamiento que en dicho territorio se producía. Circularon cadenas de whatsaap que advertían de un inminente desalojo.

A las 4.30 de la mañana distintas personas de origen mapuche y otras pertenecientes a organismos de derechos humanos recibieron llamados con pedidos de ayuda por el ingreso violento en medio de la madrugada al territorio donde se encontraban las familias. Sin embargo, todo intento por acceder a la zona resultó en vano hasta pasadas las diez de la mañana. Gendarmería Nacional cortó la Ruta 40 (la que une San Carlos de Bariloche con El Bolsón) por 20 km en dirección norte y sur. Durante más de cinco horas se impidió el acceso a la zona del desalojo, quedando la misma liberada para el accionar de las fuerzas. Circularon durante este proceso un helicóptero y drones también pertenecientes a la gendarmería.

El operativo fue ordenado por el juez federal Gustavo Villanueva luego de una denuncia realizada por Parques Nacionales, dado que el territorio recuperado se encuentra bajo la actual jurisdicción de Parques.

Durante ese período de tiempo más de veinte micros, diez camionetas y al menos cinco motos de agua ingresaron a la zona. En este operativo se rompieron las carpas donde se encontraban durmiendo los menores de tres, dos y un año. Se secuestraron todas las pertenencias (verduras, mantas, juguetes, ropa y un kultrung imprescindible para realizar ceremonias). De acuerdo al testimonio de los integrantes de la Lof, fueron despertados con tiros y atacados a golpes, tanto las mujeres como lxs niñxs.

Alrededor de las diez de la mañana la ruta se volvió a abrir, al mismo tiempo que desfilaban en dirección a la ciudad de San Carlos de Bariloche una decena de camionetas. La policía federal trasladó detenidas a cinco mujeres junto con cinco menores de uno, dos, tres, once y dieciséis años. La última fue maniatada con precintos durante todo el camino a pesar de que les advirtieron a los efectivos de las fuerzas que era una menor, ignorando también el pedido de la misma de que le devuelvan el kultrung (tambor mapuche ceremonial que le pertenecía, que le había sido sustraído). Las detenidas fueron llevadas a la sede de la Policía Federal ubicada en las calles Tiscornia y Morales.

Dos de las mujeres fueron trasladadas -por el periodo de dos horas- al Hospital Zonal de Bariloche, porque presentaban lesiones en la cabeza y en la espalda debido a los golpes recibidos durante la madrugada.

Recién a las 13 horas (luego de haber estado más de diez horas detenidas) y por el reclamo realizado por los organismos de derechos humanos, familiares y gremios se les permitió recibir comida comprada por la gente que estaba acompañándolas en los exteriores de la sede policial. No les habían ofrecido nada, y frente al pedido de vasos para tomar agua los oficiales allí presentes manifestaron que no poseían ese tipo de utensilios.

Alrededor de las veinte horas (luego de haber pasado más de quince horas detenidas), con mucha gente reunida afuera pidiendo la inmediata liberación de las mujeres y sus niñxs, el juez federal Gustavo Villanueva firmó la liberación.

 Sábado 25 de noviembre

El sábado 25 de noviembre alrededor de las 16 horas Gendarmería cortó el tránsito por tiempo indefinido en la Ruta Nacional 40 a lo largo de 60 kilómetros.  A lo largo de toda la ladera de la montaña se agazaparon distintos oficiales armados para detener a las personas que se encontraban más arriba (en el rewe, zona sagrada) terminando una ceremonia. Los uniformados, dieron la orden de detenerlos y frente a la sorpresa del encuentro en la montaña algunos integrantes de la comunidad comenzaron a correr para los laterales. Los oficiales allí presentes comenzaron a disparar con balas de plomo. Los integrantes de la comunidad no poseían armas. El tiroteo produjo tres heridos que quedaron en el piso sangrando. Los uniformados bajaron por la montaña dejando los cuerpos allí tendidos. Dos de las personas heridas (un hombre y una mujer) confeccionaron con ramas una camilla para empezar el descenso del tercero que se encontraba muy mal herido. En mitad de la montaña otros dos hombres de la comunidad agarraron la camilla para asistir a los heridos. Estos últimos eran Fausto Jones y Lautaro Alejandro González. A quién llevaban en la camilla era Rafael Nahuel.

Los testigos de la ruta cuentan que al empezar a verlos bajar la gendarmería comenzó nuevamente a disparar y a formarse como para atacar. Al menos cinco testigos aseguran que los hombres de la camilla gritaban que no disparen, que los dejasen bajar porque advertían que Rafael se estaba muriendo.

Al terminar de bajar la montaña, varios gendarmes precintaron a Fausto y a Lautaro. Una vez maniatados los golpearon repetidas veces y metieron en una camioneta de gendarmería. Mientras tanto otros oficiales también golpearon el cuerpo de Rafael quien terminaba de perder la vida.

Al llegar noticias de las corridas y las balas de plomo, en San Carlos de Bariloche integrantes de distintas comunidades y organismos sociales comenzaron buscando la manera de hacer visible la información con la que hasta el momento se contaba. Para las cinco de la tarde se sabía que habían al menos tres personas mapuche heridas. Que los helicópteros y los militares tenían la zona tomada.

La confusión y el terror duraron varias horas, ya que no se sabía dónde se encontraban los detenidos ni a dónde llevaban a los heridos. Las comunidades, junto a organizaciones sociales, cortaron la avenida San Martín y se manifestaron frente a la Intendencia de Parques Nacionales e ingresaron a la catedral pidiendo a gritos que el Obispo los acompañase al Hospital para que les dieran datos sobre lo ocurrido.

Entre todas las mujeres mapuches que se encontraban allí deciden ir al Hospital Zonal Ramón Carrillo para aguardar alguna información sobre las víctimas.

Desde las 19 horas la gente no recibió noticias, ni nombres. Solo llegaban rumores de que había habido un muerto.

Alrededor de las 20 horas llegaron noticias de un grupo de nueve personas que habían sido detenidas a la altura del Lago Steffen mientras caminaban en dirección al corte de ruta generado por gendarmería para preguntar por familiares o compañeros. De estas personas recién se supo el paradero a las tres de la mañana.

Cada ambulancia que llegaba al playón del Hospital parecía una posibilidad de información. Esa noche también  llegaron mensajes falsos  diciendo que en el barrio Virgen Misionera se estaban produciendo allanamientos violentos en las casas de varios miembros de la comunidad. Estos mensajes buscaban desde un primer momento generar mayor terror e incertidumbre.

En la madrugada, y con la llegada de una de las integrantes de la comunidad, se confirmó la peor noticia: Rafael Nahuel, de 22 años de edad, fue matado por la espalda a manos de un oficial.

Alrededor de las 2 de la mañana, ya entrada la madrugada y la desesperanza, el director del hospital Ramón Carrillo, Leonardo Gil, confirmó el deceso.

Para esta hora de los otros heridos aún no se sabía nada. Así como tampoco de dónde estaban los detenidos que habían sido golpeados mientras bajaban pidiendo ayuda para Rafael Nahuel.

 Domingo 26 de noviembre.

Durante esta jornada en San Carlos de Bariloche se sucedieron distintas acciones y hechos, todos relacionados, pero respondiendo a distintos frentes.

Por un lado la familia de Rafael Nahuel esperó hasta las 21 horas de ese día en la puerta del hospital para que le entregasen el cuerpo sin vida de su hijo. Y así poder dar inicio a las ceremonias pautadas para despedirlo en el barrio Nahuel Hue de dicha ciudad.

Ese mismo día se convocó a una marcha, que resultó ser multitudinaria, donde se pedía por el cese de la violencia y un claro reclamo de justicia para Rafael Nahuel.

Al final del acto de ese día se propuso armar una Mesa de Diálogo, que sirviese como garantía para las personas que aún seguían arriba de la montaña y así pudiesen bajar a negociar sin poner en riesgo su vida.

La mesa de diálogo

Tras una serie de discusiones y pedidos, principalmente surgidos del pedido de las organizaciones y Lof autoconvocadas e involucradas tras el desalojo de la Lof Lafken Winkul Mapu finalmente el día lunes se conformó la mesa de diálogo respecto al tema. La misma contó con la presencia de representantes designados de Lof y Organizaciones Mapuche, la Coordinadora del Pueblo Mapuche – Tehuelche de Río Negro, la Confederación Mapuche de Neuquén, APDH, Abogados por la Igualdad, la CTA Río Negro, la CTA Autónoma, la Universidad de Río Negro, la Universidad del Comahue, la Secretaría de DDHH de la provincia, CTEP, la AADI,  la Defensora del Pueblo de Bariloche, representantes del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y el Obispado de San Carlos de Bariloche. A nivel general, la mesa ha resaltado la importancia del diálogo y se han mostrado sus actores propensos a colaborar con el trabajo para ir resolviendo el litigio, así como para evitar que se sucedan más hechos de violencia (Acta de la Mesa de Diálogo).  

Las autoridades nacionales de APN (Asociación de Parques Nacionales) no se han sentado a dialogar, sin embargo, un grupo de trabajadores ha manifestado el repudio en lo sucedido en el marco de este reclamo (documento de los trabajadores de APN).  

Las universidades se han ofrecido como “amicus curiae” para acceder a los expedientes y dar elementos y opiniones formadas desde lo académico. Los resultados de estas instancias de diálogo serán comunicados día a día por los integrantes de la mesa.