Presentación

Los inicios

Un día de invierno del año 2008, en uno de los bares cercanos a la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, comenzamos a imaginar y esbozar las primeras líneas de un proyecto en torno a la memoria. En ese entonces no habíamos elaborado aún una narrativa sólida que fundamentara nuestro deseo de conformar un equipo de investigación sobre el tema. Sin embargo, teníamos algunas intuiciones y la certeza de querer continuar vinculando nuestros proyectos individuales, tras haber terminado nuestros estudios de grado y/o posgrado. En ese entonces, éramos solo algunas antropólogas que nos manteníamos conectadas en los espacios académicos o en charlas informales de café. Solíamos intercambiar lecturas y experiencias de formación, y compartir inquietudes que vinculaban preguntas epistemológicas con compromisos políticos y sociales.

Aunque algunas de nosotras habíamos escrito ensayos conjuntos y participado en los mismos equipos de investigación, nuestras trayectorias académicas eran, y siguen siendo, diversas. Con el tiempo, a estos intercambios e intereses se sumaron algunos estudiantes de antropología social e investigadores provenientes de otras disciplinas –historia, psicología social y comunicación social– y centros académicos –la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Río Negro, la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y la Universidad Nacional de Córdoba– con los que poco a poco fuimos gestando y dando forma al Grupo de Estudios sobre Memorias Alterizadas y Subordinadas (gemas).

Con quiénes pensamos

Si bien las disciplinas y las instituciones universitarias contribuyen a la diversidad del perfil del equipo, lo que aporta mayor heterogeneidad es que nuestras investigaciones etnográficas dialogan con personas que viven sus cotidianeidades en geografías distantes entre sí, atravesadas por experiencias históricas comunes pero también particulares, con sus propios modos de relacionarse, de demandar, de dar afecto, de luchar políticamente, de llevar adelante sueños y proyectos. Los inmigrantes limítrofes, los afrodescendientes, los refugiados africanos y los pueblos indígenas del norte y del sur, con quienes compartimos nuestro trabajo de campo, nos estimulan continuamente a interrogarnos por el valor performativo de la memoria, así como también por los silencios y los olvidos. A su vez, la heterogeneidad de las trayectorias de lucha, las reivindicaciones políticas y las rehabilitaciones de lugares sociales que promueven dichos grupos repercute en la diversidad de nuestras preguntas de investigación.

Dado que la memoria es un objeto de reflexión, tanto para la academia como para la militancia, y que es también una herramienta de lucha que estimula lugares de apego, los grupos con los que trabajamos señalan continuamente la necesidad de generar instancias de difusión que cuestionen y desafíen la hegemonía y los sentidos naturalizados. Atendiendo a estos deseos, planteos y demandas, el gemas participa en el diseño y ejecución de diversos proyectos de extensión, transferencia, gestión y artísticos entre los que se incluyen actividades y producciones variadas: documentales, cortos, obras de teatro, talleres, charlas públicas, conferencias, peritajes judiciales, materiales didácticos, etcétera. Por lo tanto, nuestro perfil como equipo se ha ido ajustando a los casos particulares, produciendo investigaciones en colaboración con características disímiles, según los compromisos políticos y sociales asumidos entre las partes involucradas. Estas relaciones intersubjetivas, construidas a partir de conversaciones y experiencias concretas, no solo nos permiten revisitar antiguos debates y generar nuevas preguntas, recorridos y relaciones, sino que también propician posibilidades para resquebrajar y desafiar viejas y nuevas prácticas de subalternización.

Desde dónde pensamos

Por su parte, el campo de la memoria involucra una amplitud de disciplinas, temas, intereses, enfoques y marcos teóricos y metodológicos. En nuestro país, los estudios sobre memoria se centraron en las experiencias sufridas por las víctimas directas e indirectas, antes, durante y con posterioridad al terrorismo de Estado llevado a cabo durante la última dictadura cívicomilitar- eclesiástica (1976-1983). El trabajo sostenido durante más de tres décadas por esta línea de investigación abrió la agenda pública hacia debates y discusiones que habían estado ausentes en las sucesivas dictaduras militares. El acercamiento al vasto corpus de lecturas sobre memoria y dictadura nos permitió forjar las primeras herramientas conceptuales e introducirnos en la discusión. No obstante, también nos permitió identificar un vacío teórico y metodológico respecto a los procesos de recordar y olvidar entre grupos cuya vocalidad ha sido históricamente silenciada, construidos como otros internos u otros externos por las narrativas de una nación imaginada como blanca y homogénea.

Nuestra propuesta

En este marco, comenzamos a pensar en lo específico de nuestra propuesta y en las peculiaridades que implicaba trabajar con las memorias de sujetos y grupos alterizados y subordinados. No nos propusimos reconstruir sus memorias a partir de relatos fragmentados, sino que nos planteamos un objetivo más ambicioso: comprender las perspectivas, las conceptualizaciones y las definiciones ensayadas por ellos, no solo en relación con la memoria, sino también sobre secretos, agencia, historia, futuro, etcétera. Es decir, nuestra tarea fue y sigue siendo acompañarlos y reflexionar junto a ellos sobre las reconstrucciones y conceptualizaciones que llevan a cabo y, a través de este diálogo, cuestionar nuestros presupuestos y reorientar nuestra práctica académica.

Proyectos colectivos

El primer proyecto con el que concretamos una experiencia formal como equipo se tituló «Procesos de recordar y olvidar en contextos de subordinación. Una aproximación comparativa en torno a la memoria como objeto de reflexión» (2011-2014) y que fue financiado por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (anpcyt), del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, en el marco del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica. A partir de entonces se fueron incorporando nuevos colegas y estudiantes que estaban realizando sus tesis de licenciatura o de doctorado, algunos de los cuales eran becarios. En noviembre del 2014, mediante un subsidio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (conicet), organizamos el II Simposio Memoria, Alteridad y Subalternidad, que tuvo lugar en San Carlos de Bariloche, en el Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio (iidypca) de la Universidad Nacional de Río Negro (unrn). Poco después, en el 2015, recibimos la noticia de que la anpcyt había evaluado favorablemente nuestro segundo proyecto, al que titulamos «Procesos de Recordar y Olvidar en Contextos de Subordinación. Memoria como Producción de Conocimiento y de Políticas de Re-categorización». Con la intención de compartir los debates internos con otros posibles interesados, solemos turnarnos para coordinar mesas o simposios en eventos académicos nacionales e internacionales. Debido a que trabajamos en provincias diferentes, estos espacios nos permiten retomar las discusiones que mantenemos a través de canales virtuales propiciados por internet.

Asimismo, los integrantes de la red que vivimos en la comarca andina (Patagonia Argentina) llevamos la propuesta gemas a un proyecto de investigación de la Universidad Nacional de Río Negro, titulado “La memoria como producción de conocimiento: procesos de subjetivación política en contextos de subordinación y alterización”.

Invitamos a leer las publicaciones compartidas en esta página web como producto de todos estos recorridos y encuentros en los que revisamos nuestras conceptualizaciones y prácticas profesionales. Los textos que aquí se incluyen, como bien lo resumió una de las integrantes del equipo:

hablan así de recuerdos, afectos, silencios, secretos, olvidos, marcas, huellas, archivos, imágenes, objetos, performances, registros, escuchas y miradas; hablan de marcos de memoria y marcos de interpretación, de marcaciones y desmarcaciones; de visibilizaciones e invisibilizaciones; de búsquedas, desplazamientos, traslados, transportes, circulaciones, detenciones y destinos; de encuentros y desencuentros; de tiempos y espacios; de los antiguos, los nuevos,

los que nacen, los que emergen, los que resurgen y los que iluminan; de lo hegemónico y lo contrahegemónico, de lo dominante y lo subalterno; de lo político y la política; de instituciones y gestiones estatales. Hablan también de centros, periferias y márgenes; de lo material y lo inmaterial; de lo público y lo íntimo; de usos y desusos; de vacíos, escombros y reposiciones; de pérdidas, latencias, activaciones y reactivaciones; de reapropiaciones y reacentuaciones. Hablan, en síntesis, de sujetos, agentes y actores sociales alterizados y subordinados que luchan colectivamente para revertir procesos y prácticas de subalternización. (L. Petit, comunicación personal, marzo de 2015)

Grupo de Estudios sobre Memorias Alterizadas y Subordinadas (gemas)

San Carlos de Bariloche, 1 de octubre del 2017

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